
La noche del amistoso entre Inglaterra y Uruguay dejó más preguntas que respuestas, y no precisamente por el juego sobre el césped. Una serie de polémicas arbitrales protagonizaron una velada para olvidar, con el VAR en el centro de todas las miradas tras una actuación que no tardó en ser calificada como un auténtico desastre.
El episodio más llamativo de la noche involucró al centrocampista uruguayo Manuel Ugarte. El futbolista del Manchester United recibió aparentemente dos tarjetas amarillas en el transcurso del partido, lo que debería haber desembocado de manera automática en su expulsión del terreno de juego. Sin embargo, para sorpresa de propios y extraños, el jugador continuó disputando el encuentro sin que el árbitro tomara medida alguna al respecto.
Este incidente, lejos de ser un caso aislado, se sumó a una cadena de decisiones controvertidas que salpicaron el partido de principio a fin. La tecnología del videoarbitraje, que fue implementada precisamente para eliminar este tipo de errores flagrantes, no solo no resolvió las dudas, sino que contribuyó a aumentar la confusión entre jugadores, cuerpos técnicos y aficionados presentes en el estadio.
Lo ocurrido reabre el debate sobre la fiabilidad y consistencia del VAR en el fútbol moderno. Las críticas apuntan tanto a los árbitros de sala como al protocolo de comunicación entre los oficiales sobre el terreno de juego. Una mala noche para el arbitraje internacional que, sin duda, generará debate en los próximos días en los despachos de las federaciones implicadas.
Fuente original: BBC Sport Football