
Thomas Tuchel y su selección inglesa atraviesan un momento de dudas a pocos meses del Mundial. Los Tres Leones completaron una fase de clasificación impecable, con ocho victorias en ocho partidos y sin encajar un solo gol, pero los resultados en partidos de prestigio ante rivales de élite cuentan otra historia bien distinta.
La última derrota llegó en Wembley frente a Japón, clasificado en el puesto 18 del ranking mundial, que se convirtió en el primer equipo asiático en ganar en el feudo inglés. Este tropiezo se suma a la derrota por 3-1 ante Senegal (14º del mundo) y el empate 1-1 contra Uruguay (17º), cerrando el parón internacional de marzo sin ninguna victoria ante equipos del top 20 global.
Los críticos señalan que Tuchel aún no ha logrado identificar su once ideal de cara al torneo veraniego, y que los rivales en la fase de clasificación —como Serbia, que ocupa el puesto 39 y fue goleada 5-0 fuera de casa— no representaron un nivel de exigencia comparable.
El mayor motivo de alarma es la dependencia del equipo en Harry Kane, ausente ante Japón por un golpe en el entrenamiento. Sin su capitán y máximo goleador histórico, Inglaterra mostró una notable pobreza creativa en el ataque. Phil Foden fue probado como falso nueve sin convencer, evidenciando que actualmente no existe un recambio fiable para Kane.
El propio Tuchel reconoció la decepción, aunque buscó matices explicativos: "Tuve claro que este parón iba a ser un examen difícil. Jugamos ante dos equipos del top 20 muy bien trabajados. Además, entre los dos partidos sufrimos siete u ocho bajas por lesión. No es una excusa, es solo una explicación de por qué las cosas no han salido con la fluidez que esperamos". El técnico alemán aseguró, no obstante, que esta ventana le ha aportado "más claridad" de cara al Mundial.
Fuente original: BBC Sport Football