
El legado de Diego Pablo Simeone en el banquillo del Atlético de Madrid es, sencillamente, incuestionable. El técnico argentino ha dirigido al conjunto rojiblanco en 786 ocasiones, acumulando 465 victorias, 170 empates y 151 derrotas a lo largo de más de catorce años y medio. Una trayectoria que lo convierte en uno de los entrenadores con mayor permanencia en el cargo en todo el fútbol mundial.
Cuando Simeone llegó al Metropolitano en diciembre de 2011, el panorama era desolador. El Atlético acababa de ser eliminado de la Copa del Rey por el Albacete, equipo de tercera división, y ocupaba la décima posición en La Liga, a 21 puntos del líder. Previamente, el Cholo había salvado al Catania del descenso en la Serie A, tras sus éxitos en Argentina con River Plate y Estudiantes.
La transformación que operó en el club fue radical. En su primera temporada conquistó la Europa League, y al año siguiente sumó la Supercopa de la UEFA y la Copa del Rey. Desde 2013-14, el Atlético no ha faltado a la cita de la Champions League, aunque tuvo que sufrir dos dolorosas finales perdidas ante el Real Madrid en 2014 y 2016.
Competir en la élite europea dejó de ser un logro excepcional para convertirse en la norma del club.
El cambio, sin embargo, va más allá de los títulos. Guillermo Myela, aficionado colchonero, lo resume con claridad: "Pasamos de ser 'El Pupas' a un club que puede plantar cara al Barcelona y al Real Madrid sin ningún complejo. La conexión que tiene con el club y con la afición es algo que casi no se ve en el fútbol moderno. Él vive para el Atlético de Madrid".
Otro seguidor, Javier del Amo, lo considera "uno de los iconos más grandes de nuestra historia", destacando que su mayor mérito ha sido lograr que los aficionados vuelvan a identificarse plenamente con el equipo. Una opinión que comparte Dani Ruiz: "Simeone es la esencia del Atlético y el reflejo de lo que ha llegado a ser el fútbol moderno".
Fuente original: BBC Sport Football