
Wrexham volvió a instalarse en los primeros seis puestos de la clasificación, aunque la victoria no estuvo exenta de polémica. El entrenador del equipo galés, Phil Parkinson, anunció que enviará un exhaustivo dossier al jefe de los árbitros para denunciar una serie de decisiones que considera perjudiciales para su equipo.
El partido ante West Brom terminó con derrota para los Baggies, que encajaron dos goles. El primero llegó por medio de un autogol de George Dobson al desviar un libre directo ejecutado por Isaac Price, mientras que el segundo fue un penalti transformado por Josh Maja que sentenció el encuentro con un contundente 2-0.
Precisamente esa pena máxima fue uno de los focos de la controversia. Sin embargo, el técnico interino de West Brom, James Morrison, defendió la decisión arbitral argumentando que, desde el inicio de la temporada, los colegiados habían advertido que sancionarían ese tipo de infracciones.
Por su parte, Parkinson centró su malestar en la escasa protección que recibe su delantero Sam Smith. Según el técnico, el atacante ha sufrido una continua serie de faltas sin que los árbitros hayan tomado cartas en el asunto. Citó episodios concretos en partidos anteriores ante Watford y Sheffield United, donde Smith fue derribado en repetidas ocasiones sin que el colegiado actuara con la contundencia necesaria.
"Voy a enviar todos esos incidentes junto a los de hoy y exigiré respuestas en los próximos dos días", afirmó Parkinson, quien mantiene una comunicación habitual con Kevin Friend, responsable del colectivo arbitral. "Cuando el árbitro revise esta noche las jugadas, sabrá que yo tenía razón y él estaba equivocado", sentenció el técnico de Wrexham con rotundidad.
Fuente original: BBC Sport Football