
Quizás el verdadero alcance de lo que Mohamed Salah ha conseguido en el Liverpool solo se comprenderá plenamente con el paso del tiempo. Sin embargo, mientras se prepara para despedirse este domingo, hay mucho que valorar y admirar en el presente.
Salah llegó al Liverpool en 2017, fichado por Jürgen Klopp desde la Roma por 34 millones de libras. Una operación que generó dudas dado su fallido paso anterior por el Chelsea, pero los ojeadores del club inglés estaban convencidos. Ni ellos mismos pudieron imaginar que el egipcio llegaría a convertirse en una leyenda absoluta.
Sus 257 goles con la camiseta red lo colocan por encima de ídolos históricos como Kenny Dalglish, Robbie Fowler, Michael Owen y Steven Gerrard. Solo Ian Rush, con 346, y Roger Hunt, con 285, superan su cifra. A eso hay que sumar 119 asistencias, lo que arroja una participación en gol cada 94 minutos: 376 intervenciones directas en 35.326 minutos disputados, una estadística que roza lo imposible.
"Mohamed sabía lo que tenía que hacer para convertirse en una leyenda del Liverpool y lo llevó a otro nivel", declaró Ian Rush a BBC Sport. "Es un futbolista completo, no solo un goleador".
El propio Klopp lo describió como un referente en cuanto a profesionalidad: "Estableció estándares completamente nuevos sobre cuánto puede trabajar un futbolista y cuánto puede invertir en su recuperación".
Salah comenzó su camino en Nagrig, una pequeña aldea del Egipto rural, y acabó sentado en un trono dentro de Anfield como el indiscutible 'rey egipcio'. El año pasado renovó su contrato con toda la pompa real, pero su abdicación ha llegado antes de lo previsto.
El partido ante el Brentford en casa cerrará el capítulo más importante de su carrera. Su próximo destino sigue siendo una incógnita. Lo que nadie puede discutir es la magnitud de su legado.
Fuente original: BBC Sport Football