
Joachim Klement se define a sí mismo como un "pesimista" y lleva una década viviendo en Reino Unido. Cuando desarrolló su modelo estadístico para predecir ganadores de Copas del Mundo, jamás pretendió proteger corazones ni hacerse rico apostando. Su objetivo era precisamente el contrario: demostrar lo absurdo que resulta intentar anticipar estos resultados.
"Todo empezó como un ejercicio para evidenciar la arrogancia de los economistas que creen poder predecir cosas sobre las que en realidad no tienen ni idea", reconoce Klement. "Y ahora se ha convertido en una demostración de cómo, si aciertas las veces suficientes, la gente empieza a verte como un gurú."
Cuando su Alemania natal ganó el Mundial de 2014 y su modelo lo había pronosticado, Klement pensó que en 2018 quedaría en evidencia como una simple casualidad. Nada más lejos de la realidad: acertó con Francia en 2018 y volvió a dar en el clavo con Argentina en 2022. Tres aciertos consecutivos que han convertido al estratega del banco de inversión Panmure Liberum en una referencia involuntaria.
El modelo se basa en factores "sistémicos" como la población del país, su riqueza, el clima y el ranking FIFA. Sin embargo, Klement insiste en que sus lectores deben tomarse sus predicciones con mucha cautela: "El otro 50% es pura suerte. En partidos entre equipos de nivel similar, todo depende del estado de forma del día, de una decisión arbitral o de si el balón entra o da en el poste."
Para el Mundial de 2026, su modelo señala a Países Bajos como favorito. Ya hay varios compañeros suyos en la oficina que han apostado dinero basándose en su pronóstico, algo que genera cierta presión sobre el economista. La lesión de ligamentos del centrocampista Xavi Simons, del Tottenham, ya le ha generado consultas de colegas sobre su posible impacto en los cálculos.
Entre risas, Klement admite que si los neerlandeses quedan eliminados, "al día siguiente tendré que trabajar desde casa".
Fuente original: BBC Sport Football