El Real Oviedo no pudo superar su prueba más dura del verano y sucumbió ante el Núremberg por 2-1 en el Max-Morlock-Stadion. El equipo dirigido por Julián Calero mostró dos caras radicalmente opuestas a lo largo de los noventa minutos, dejando sensaciones muy distintas según el tramo del partido.
En la primera mitad, los azules fueron ampliamente superados por un conjunto alemán dirigido por la leyenda Miroslav Klose, que salió al campo con una intensidad y un ritmo notablemente superiores. El extremo Zoma fue el gran protagonista del primer acto: abrió el marcador en el minuto 9 con una buena combinación colectiva y, tan solo nueve minutos después, volvió a ser el detonante al asistir a Scobel para que este rematara de cabeza y firmara el 2-0. El guardameta Lisewski apenas tuvo que emplearse a fondo ante un Oviedo que no encontró la manera de quebrar la presión rival.
Sin embargo, el partido cambió radicalmente tras el descanso. Los asturianos salieron con otra mentalidad y las sucesivas expulsiones directas de Janisch, en el minuto 52, y Markhiyev, en el 60, dejaron al Núremberg con nueve hombres y condicionaron definitivamente el tramo final. El asedio carbayón fue constante: Chris Ramos estuvo muy cerca de recortar con un potente disparo que repelió Lisewski, mientras que Enzo Pérez, Víctor Mingo y Marco Esteban también rozaron el gol.
La recompensa llegó en el minuto 84 gracias a un soberbio zurdazo de Pablo Sáenz que se coló por la escuadra, poniendo el 2-1 definitivo. A pesar del dominio posterior, los ovetenses no lograron igualar la contienda antes del pitido final.
Una derrota que deja lecciones claras: la necesidad de mejorar la versión del primer tiempo si el Oviedo quiere competir con garantías en la temporada que se avecina.
Fuente original: Marca Fútbol