
El momento decisivo ha llegado y España sueña con su segunda estrella mundialista. La receta no requiere inventar nada nuevo: mantener la calma y seguir haciendo lo que tan bien han hecho durante todo el torneo.
La selección española llega a la final del domingo ante Argentina con una confianza que emana de múltiples fuentes: el título en la Eurocopa 2024, una racha invicta de 37 partidos y la contundente victoria ante Francia en semifinales. Todo un país cree que el trofeo puede regresar a casa, como ocurrió en Sudáfrica 2010.
El secreto de esta España reside en su mentalidad colectiva y en una identidad de juego sólida e inamovible. Cuando el primer partido del torneo terminó en empate sin goles ante Cabo Verde, nadie entró en pánico ni modificó el planteamiento. Esa misma fortaleza mental apareció en los duelos ante Portugal y Bélgica en la fase eliminatoria, donde los goles llegaron sobre la bocina, y también frente a Francia, cuando España se puso por delante y se negó a renunciar a su propuesta futbolística pese a la presión de uno de los grandes favoritos al título.
El equipo puede variar sus piezas, pero el esquema y la filosofía permanecen intactos: posesión, control y convicción. Un dato resume a la perfección esta solidez: España no ha llegado a ir por detrás en el marcador en ninguno de sus siete partidos en este Mundial, algo verdaderamente extraordinario.
Si en la final ante Argentina se produce ese escenario adverso por primera vez, la respuesta será la misma de siempre. Sin cambios de rumbo, sin nerviosismo. La misma serenidad que ha caracterizado a esta selección desde el primer minuto del torneo hasta el último. Esa es su mayor arma.
Fuente original: BBC Sport Football