
El partido por el tercer puesto del Mundial tiene 72 años de historia, pero eso no significa que los protagonistas lo reciban con entusiasmo. Este sábado en Miami, Inglaterra y Francia se disputarán la medalla de bronce en lo que la FIFA denomina oficialmente la "Final de Bronce", aunque ninguno de los dos combinados parece especialmente motivado para disputarla.
El seleccionador francés Didier Deschamps fue brutalmente honesto antes del partido: "Lo mejor para Francia e Inglaterra sería que este partido no existiera". Su colega Thomas Tuchel compartió el mismo sentimiento tras la derrota inglesa ante Argentina en Atlanta el miércoles: "Ninguno de nuestros jugadores ni ninguno de los franceses quieren disputar este partido".
Sin embargo, Tuchel moderó su discurso en la rueda de prensa del viernes y encontró un argumento de peso para motivar a los suyos: "Si ganamos mañana, conseguiremos el mejor resultado de Inglaterra en un Mundial en 60 años. Eso tiene su perspectiva", declaró el técnico alemán.
El encuentro también abre la puerta a aquellos jugadores que han tenido escasos minutos a lo largo del torneo. En el caso inglés, podría ser la oportunidad para que James Trafford debute en un Mundial o para que Kobbie Mainoo dispute sus primeros minutos con la selección absoluta en esta cita mundialista.
En el bando francés, el defensa Ibrahima Konaté, que llegó al torneo tras su etapa en el Liverpool, apenas ha sumado 14 minutos en todo el campeonato, durante el tercer partido de la fase de grupos ante una Noruega muy alternativa. Pese a la posibilidad de sumar más minutos en Miami, el central no oculta su desánimo: "Ninguno de nosotros quiere jugar este partido por el tercer puesto. Pero no tenemos elección".
Queda por ver si ambas selecciones logran encontrar la motivación necesaria para ofrecer un espectáculo digno ante sus aficionados, que ya han invertido tiempo y dinero en viajar hasta Florida para presenciar el duelo.
Fuente original: BBC Sport Football