
La Asociación Escocesa de Árbitros de Fútbol ha emitido un contundente comunicado en defensa de sus colegiados tras las graves amenazas e intimidaciones sufridas en las últimas semanas, poniendo el foco especialmente en el caso del árbitro John Robertson.
El detonante de la crisis fue la polémica decisión de conceder un penalti tardío al Celtic ante el Motherwell en la penúltima jornada de liga, lo que desató una oleada de ataques contra el árbitro John Beaton. La situación llegó a tal extremo que la Policía de Escocia tuvo que protegerle tras filtrarse sus datos personales en internet. La semana pasada, las autoridades confirmaron que un joven de 19 años ha sido imputado por un delito relacionado con la protección de datos y deberá comparecer ante los tribunales próximamente.
En su comunicado, la asociación arbitral carga duramente contra "los comentarios irresponsables de algunos entrenadores, clubes y sectores de los medios de comunicación", a los que acusa de alimentar un clima ya de por sí "tóxico". Además, condena las invasiones de campo, calificándolas de comportamientos "inaceptables y peligrosos" que "jamás deben normalizarse".
"Aceptamos que el escrutinio forma parte del fútbol, pero lo que hemos presenciado durante el último mes ha sido completamente desproporcionado y ha cruzado la línea del debate legítimo hacia conductas que ponen en riesgo la seguridad de los árbitros y sus familias", reza el texto.
La asociación insta a las autoridades competentes a reforzar de manera significativa el marco regulatorio para que puedan imponerse sanciones ejemplares, tanto como castigo como medida disuasoria. Y lanza una advertencia clara: si los incidentes continúan, "se reserva todas las opciones disponibles".
El mensaje concluye con un llamamiento a la unidad: "El fútbol escocés no puede prosperar en un ambiente donde los árbitros son sometidos a ataques personales por tomar decisiones en el ejercicio de sus funciones".
Fuente original: BBC Sport Football