
El Manchester United femenino cayó ante el Bayern de Múnich en la ida de la Champions League, pero su entrenador Marc Skinner no ha tirado la toalla. El técnico está convencido de que la diferencia en el marcador puede ser remontada en el partido de vuelta en Alemania.
Skinner analizó con frialdad los errores que costaron el resultado. Para el entrenador, el problema no fue el planteamiento táctico, sino la ejecución. "Hay dos errores nuestros. Si presionas bien al portador del balón, no puede lanzar el pase largo. Lo intentaron varias veces y el balón acabó fuera. Esta noche les funcionó, pero si neutralizamos esas dos ocasiones, no marcan", explicó el técnico, dejando claro que los detalles son determinantes en el fútbol de élite.
Uno de los factores que más pesa sobre el equipo es la escasa profundidad de plantilla. Un ejemplo ilustrativo es el de la centrocampista japonesa Hinata Miyazawa, quien disputó la final de la Copa Asiática el domingo en Sídney y viajó de regreso para jugar de titular con el United. En cambio, su compatriota Tanikawa, que no había jugado ante Australia, arrancó desde el banquillo en el Bayern para que llegara descansada y, efectivamente, acabó siendo decisiva: asistió a Harder en el primer gol y marcó el tanto definitivo.
La agenda que se avecina es especialmente exigente. Las Diablas Rojas deberán medirse el sábado en Old Trafford ante el Manchester City, líder de la Women's Super League, antes de volar a Alemania para la vuelta ante el Bayern el miércoles siguiente.
Skinner no esquiva la dificultad del momento: "Hemos jugado más partidos que ningún otro equipo en Europa esta temporada y tenemos una plantilla muy reducida. Nos va a llevar al límite. Pero el premio está ahí". El entrenador confía plenamente en el carácter de sus jugadoras: "Para eso están en el Manchester United. Van a darlo todo".
Fuente original: BBC Sport Football