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MetLife Stadium, sede de la final del Mundial 2026: ¿un coloso sin alma o el escenario perfecto?

BBC Sport FootballTraducido del inglés
MetLife Stadium, sede de la final del Mundial 2026: ¿un coloso sin alma o el escenario perfecto?

Los propios habitantes de la zona no tienen pelos en la lengua cuando se trata de describir el MetLife Stadium. Steve Politi, veterano columnista deportivo de Nueva Jersey, lo resume sin rodeos: "El término técnico para el MetLife Stadium es 'soso'". Sus lectores han llegado a comparar su aspecto con un gigantesco inodoro de prisión o con un enorme aire acondicionado. No exactamente los elogios que uno esperaría para la futura sede de la gran final del Mundial 2026.

El estadio, hogar de los New York Giants y los New York Jets de la NFL, nació con la misión de satisfacer a demasiados amos a la vez. El resultado, según Politi, fue un edificio enorme y anodino que, para muchos aficionados, no justifica su astronómica inversión de 1.600 millones de dólares. Inaugurado en 2010, cuenta con una fachada metálica moderna con iluminación programable, capacidad para 82.500 espectadores, 200 palcos de lujo distribuidos en cuatro niveles y un diseño abierto al aire libre. En sus gradas han resonado desde un Super Bowl hasta conciertos de Paul McCartney y Beyoncé.

Su ubicación, sin embargo, genera debate. El recinto se encuentra a ocho kilómetros al oeste de Manhattan, en los Meadowlands Sports Complex de East Rutherford, Nueva Jersey, una zona rodeada de autopistas y de complejo acceso sin vehículo propio. Los aficionados que llegaron en taxi o coche de alquiler debieron sortear un laberinto de carriles cortados y tráfico denso. Quienes optaron por el tren o los autobuses lanzadera tuvieron una experiencia más ágil, aunque el precio del billete de NJTransit, 98 dólares, generó protestas generalizadas.

Jason Bentham, aficionado de 56 años llegado desde Mánchester, resume bien el sentimiento colectivo. Visitó tres sedes durante el torneo y, aunque reconoció que el acceso al estadio fue razonablemente fluido, su principal queja fue el elevado precio de las cervezas. Su sede favorita fue Atlanta, con su estadio climatizado y cubierto, ideal para el calor sofocante del verano. Aun así, la ciudad que más le conquistó fue Nueva York, con su vibrante ambiente, sus bares y el torneo de dardos en el Madison Square Garden.

Y ahí reside precisamente la apuesta de la FIFA: el MetLife puede ser "soso", pero Nueva York sigue siendo Nueva York.

Fuente original: BBC Sport Football