
La selección alemana llega al Mundial 2026 cargando con una deuda pendiente tras dos decepciones consecutivas en fase de grupos. Después de caer eliminados en Rusia 2018 y Catar 2022, Die Mannschaft busca recuperar el prestigio que les valió cuatro títulos mundiales.
Una de las curiosidades más llamativas del equipo es la situación del dorsal número 9. Sin un delantero centro tradicional en la convocatoria, la camiseta recayó en el extremo del Stuttgart Jamie Leweling, quien celebró la noticia actualizando su foto de perfil en Instagram con su rostro luciendo el icónico corte de cabello triangular que Ronaldo popularizó en el Mundial de 2002.
La eliminación en Catar tuvo un momento particularmente doloroso: un centro japonés que apenas rozó la línea de fondo antes de acabar en la red española terminó con las aspiraciones alemanas por los más mínimos milímetros. Pero más allá de la anécdota, existían problemas estructurales de fondo.
El debate sobre la identidad futbolística alemana lleva años abierto. Mientras algunos analistas señalaban que los valores tradicionales basados en la físico y la disciplina habían quedado obsoletos, leyendas como Bastian Schweinsteiger apuntaban a Pep Guardiola como responsable de haber introducido el juego de toque corto en la Bundesliga, diluyendo la esencia germana. El desastre de Manuel Neuer perdiendo el balón mientras intentaba driblar cerca del área rival en 2018 simbolizó perfectamente esa crisis de identidad.
El seleccionador Julian Nagelsmann parece haber encontrado una respuesta equilibrada: combinar el talento ofensivo con una base sólida y ordenada. El reto es mayúsculo para un país que ostenta el récord de ocho finales mundiales disputadas, pero que en sus dos últimas participaciones no ha logrado superar la fase inicial ganando únicamente un partido en cada torneo.
Fuente original: BBC Sport Football