
La familia Freeman vuelve a ser noticia en Seattle, pero esta vez sobre un césped de fútbol. Alex Freeman, hijo del exreceptor de la NFL Antonio Freeman, anotó su primer gol en un Mundial para ayudar a Estados Unidos a vencer 2-0 a Australia y clasificarse para la siguiente ronda del torneo.
El padre de Alex fue una figura legendaria del fútbol americano. En septiembre de 1996, Antonio brilló con dos touchdowns en una victoria de los Green Bay Packers ante los Seattle Seahawks, equipo al que meses más tarde añadiría un Super Bowl a su palmarés, el mayor logro posible en la NFL.
Casi tres décadas después, su hijo de 21 años escribe su propio capítulo de historia deportiva en esa misma ciudad, pero en el deporte más popular del mundo. "Es un momento de círculo completo para la familia", declaró el joven defensa tras el partido. "Demuestra que el árbol genealógico es poderoso. Él fue grande y yo puedo serlo a mi manera. Es increíble tener un padre exitoso que te prepare para momentos como este."
El camino de Alex hacia el fútbol no estuvo exento de obstáculos. En un país donde el fútbol americano eclipsa históricamente al soccer, el joven defensa reconoció que inicialmente tuvo que ocultar su pasión por el balón redondo. Fue su madre y su padrastro, quien también fue su primer entrenador, quienes lo impulsaron a seguir ese sueño antes de contárselo a su padre.
Antonio Freeman, que ha estado presente en los partidos del equipo estadounidense irradiando orgullo, terminó apoyando plenamente la carrera de su hijo.
"Nunca hay que dudar de uno mismo", reflexionó Alex. "Ahora estoy aquí, lo que demuestra que nunca debes rendirte. Sigue adelante y nunca sabes qué oportunidad te puede llegar ni cómo puedes aprovecharla."
Fuente original: BBC Sport Football