
Panamá ha demostrado en sus dos primeros partidos del torneo una notable capacidad de adaptación táctica según el momento del juego, y eso debería encender las alarmas en el campamento inglés.
Cuando el rival ejecuta saques de puerta, los panameños salen a presionar con intensidad en un esquema de 4-4-2, buscando recuperar el balón lo antes posible en campo contrario. Sin embargo, si el oponente logra superar esa primera línea de presión y progresar con el esférico, el equipo centroamericano no duda en replegarse y transformar su estructura en un 5-3-2, priorizando la solidez defensiva y dificultando al máximo el juego entre líneas.
Este ajuste táctico fue especialmente visible en el duelo ante Croacia, donde Panamá fue cediendo terreno progresivamente a medida que los croatas tomaban el control del partido. Ante la mayor calidad del rival con balón, el bloque panameño se reconfiguró aún más hacia atrás, adoptando un 5-4-1 con una línea defensiva muy profunda que les permitió mantener la compacidad y reducir los espacios disponibles para el equipo europeo.
Esta versatilidad táctica plantea un reto interesante para Inglaterra. Los ingleses deberán encontrar la manera de romper tanto la presión alta inicial como los bloques medios y bajos que Panamá puede plantear en diferentes momentos del encuentro. La capacidad de los de Gareth Southgate para manejar la pelota con criterio y circular con rapidez será clave para desorganizar los esquemas defensivos de un rival que, pese a ser debutante en un Mundial, ha mostrado una preparación táctica sorprendentemente elaborada.
Subestimar a Panamá podría ser un error costoso para las aspiraciones inglesas en el torneo.
Fuente original: BBC Sport Football