
Carlo Ancelotti se adentraba en terreno desconocido cuando aceptó convertirse en el primer entrenador extranjero en dirigir a Brasil en una Copa del Mundo. A pesar de haber trabajado con 43 futbolistas brasileños a lo largo de su carrera, el técnico italiano apenas había pisado suelo sudamericano en una sola ocasión, a principios de los 2000, en una misión de ojeador cuando dirigía a la Juventus.
Tras un largo proceso de negociaciones, en mayo de 2025 selló su acuerdo con la CBF y desde el primer momento dejó claro que no iba a tomarse el desafío a la ligera. En uno de sus primeros encuentros en Río de Janeiro, varios miembros del staff local intentaron comunicarse con él en español e incluso en italiano. Ancelotti los frenó en seco con una sonrisa: "No, no. El esfuerzo de hablar portugués lo tengo que hacer yo".
El técnico de 66 años contrató un profesor particular y se comprometió a recibir cuatro clases semanales. "Me sorprendió su nivel de compromiso", confesó Roberto Piantino, su profesor, a la BBC. "Una vez terminamos una clase un viernes y me pidió otra para el día siguiente, sábado. Eso significaba empezar a las 9 de la mañana en Vancouver. Y no fue la única vez".
Los resultados sobre el césped también acompañan. En el último amistoso de preparación, Brasil goleó 6-2 a Panamá en un encuentro en el que marcaron Rayan, Igor Thiago, Vinicius Jr, Casemiro, Lucas Paquetá y Danilo.
El verdadero reto llega este verano: los pentacampeones del mundo no levantan el trofeo desde 2002 y buscan evitar el récord negativo de quedarse seis ediciones mundialistas sin conquistar el título.
"Brasil necesitaba un entrenador más grande que sus propios jugadores", señaló el exinternacional Walter Casagrande. Ancelotti cumple ese requisito con creces: cinco Champions League y títulos en las cinco grandes ligas europeas le otorgan una autoridad indiscutible, incluso en un vestuario repleto de estrellas como Neymar, Vinicius Jr y Raphinha.
Fuente original: BBC Sport Football