
La titularidad de Jude Bellingham en la selección inglesa generó debate antes del torneo, con Morgan Rogers, su amigo de la infancia y estrella del Aston Villa, presionando fuerte por un puesto. Tuchel, con buen criterio, decidió que no podía prescindir de la clase y la experiencia del mediapunta del Real Madrid en grandes torneos, y la decisión le ha dado sus frutos.
Bellingham fue decisivo en el triunfo inaugural ante Croacia y repitió protagonismo en el estadio de Nueva York-Nueva Jersey frente a Panamá, ofreciendo una actuación que cambió el rumbo del partido. El jugador formó dupla con Rogers mientras Declan Rice descansaba, lastrado por unas molestias en el tendón isquiotibial y condicionado por una tarjeta amarilla.
Esa asociación ofensiva de los dos mediocampistas dejó en ocasiones al pivote Elliot Anderson desbordado en defensa, pero el genio de Bellingham terminó compensando los desequilibrios. A pesar de los evidentes intentos panameños de sacar partido de su temperamento fogoso, el inglés marcó el primer gol y dio la asistencia para que Harry Kane rematara de cabeza el segundo. Con ese tanto, el capitán inglés se convirtió en el máximo goleador histórico de Inglaterra en Mundiales con 11 dianas, superando el récord de Gary Lineker.
Marcus Rashford, que por fin tuvo su oportunidad tras los flojos partidos de Anthony Gordon, fue el jugador más desequilibrante en la primera mitad: forzó una parada al portero panameño Orlando Mosquera, cabeceó rozando el poste y envió un libre directo cerca del palo. Sin embargo, la frustración se acumulaba hasta que Bellingham apareció para desbloquear el encuentro.
Si Inglaterra quiere ganar el Mundial, necesitará a un Bellingham en su mejor versión. Lo visto en Nueva York invita al optimismo, aunque queda claro que el equipo de Tuchel deberá mejorar colectivamente para aspirar al título.
Fuente original: BBC Sport Football