
Canadá afronta el Mundial en casa con más ilusión que nunca y, sobre el papel, con un grupo más accesible que el de Qatar 2022. Los coanfitriones se medirán a Suiza, Qatar y Bosnia-Herzegovina, esta última clasificada tras eliminar a Italia en los penaltis. "La gente dice que no hay razón para que Canadá no lidere este grupo, especialmente tras el tropiezo de Italia", señala el analista Johal. "Quizás Suiza sea ahora nuestro mayor rival".
Sin embargo, los resultados recientes no acompañan del todo esa euforia. Canadá fue eliminada de la Copa de Oro de la Concacaf por Guatemala en los cuartos de final, también desde los once metros, y en el parón de marzo apenas firmó dos empates consecutivos ante Islandia y Túnez. Además, el equipo lleva sin marcar en cuatro de sus últimos nueve partidos, lo que supone un desafío importante para el técnico Jesse Marsch.
La gran esperanza sigue siendo Alphonso Davies. El capitán y mejor jugador canadiense, de 25 años, ha arrastrado problemas físicos toda la temporada con el Bayern de Múnich, con 15 partidos perdidos por lesión. En Qatar 2022, con solo 21 años, falló un penalti ante Bélgica pero se redimió convirtiéndose en el primer canadiense en marcar un gol en un Mundial, frente a Croacia. Ahora, con más madurez y con el brazalete de capitán, su presencia será fundamental. "Davies es el rostro del equipo al cien por cien, solo que ese rostro no lo hemos visto demasiado por culpa de las lesiones", apunta Johal.
Junto a él, el delantero de la Juventus Jonathan David y el centrocampista del Villarreal Tajon Buchanan conforman el núcleo de una generación dorada. Si los tres están en plena forma, Canadá puede dar la sorpresa.
El centrocampista Jonathan Osorio atribuye este salto de calidad al crecimiento del fútbol en el país: "Los equipos canadienses de la MLS siendo competitivos, la mayor exposición a las ligas europeas en televisión... todo eso ayudó a que la siguiente generación creyera que era posible llevar a Canadá a lo más alto".
Fuente original: BBC Sport Football