
El Chelsea encontró un soplo de aire fresco bajo las órdenes del técnico interino McFarlane, quien apostó por una defensa de tres centrales por primera vez durante su mandato y apenas la cuarta vez en toda la temporada. El sistema, nunca utilizado por Enzo Maresca en sus 18 meses al frente del equipo, sorprendió por su efectividad.
La pieza clave fue el regreso de Levi Colwill, que completó su primer partido desde el inicio en casi diez meses, tras su ausencia desde la final del Mundial de Clubes de la FIFA. El central inglés de 23 años aportó serenidad en la salida de balón y firmeza defensiva, algo que no pasó desapercibido para su técnico: "Creo que Levi fue el mejor jugador en el campo. Da capacidad para jugar desde atrás, es un líder y estos fueron sus primeros 90 minutos en mucho tiempo", afirmó McFarlane.
A su lado regresó Wesley Fofana, mientras que el holandés Jorrel Hato también fue recuperado tras ser uno de los pocos jugadores del Chelsea que había rendido con regularidad en el difícil tramo de la temporada. El esquema permitió además que Cucurella actuara como carrilero ofensivo, explotando la improvisación de Curtis Jones como lateral del Liverpool.
Cole Palmer, en busca de su mejor versión, también mostró destellos, aunque vio anulado un gol por un fuera de juego mínimo sobre Cucurella, lo que habría roto una racha de diez partidos sin marcar con el club.
Con la victoria por 1-0 ante el Leeds en las semifinales de la FA Cup en Wembley, el Chelsea demostró que puede rendir bajo presión en partidos de eliminatoria. Sin embargo, el panorama en la Premier League sigue siendo preocupante: el equipo no ha logrado mantener su portería a cero en 14 jornadas consecutivas, su peor racha desde 1979, y solo ha ganado uno de sus últimos 11 encuentros ligueros.
La final de la FA Cup podría ser la redención de un equipo que ya demostró el verano pasado saber ganar partidos decisivos, cuando conquistó el Mundial de Clubes.
Fuente original: BBC Sport Football