
La pregunta se repite una y otra vez, especialmente en los encuentros que conmemoran las grandes gestas del fútbol inglés de los años 90: ¿qué ha sido de David Batty?
El centrocampista formó parte de dos conquistas históricas: la liga de Leeds en 1992 y el título de Premier League del Blackburn Rovers tres años después. Sin embargo, su presencia en las reuniones de excompañeros brilla por su ausencia. Mark Atkins, exmedio del Blackburn, reconoce que nadie ha conseguido dar con él desde que ambos colgaron las botas.
"Hemos intentado que venga a los eventos que organizamos, pero nadie puede contactar con él", confesó Atkins. "No es ese tipo de persona. Aunque viviera a cinco kilómetros, no aparecería. Es alguien muy reservado."
Batty ha elegido deliberadamente mantenerse alejado de los focos. Una de sus escasas apariciones públicas fue su visita al estadio Elland Road para depositar una corona en memoria de su gran amigo Gary Speed, tras su trágico fallecimiento en 2011. En lugar de dedicarse a los negocios del fútbol, la representación de jugadores o los medios de comunicación, el exinternacional inglés decidió consagrarse por completo a su familia en Yorkshire.
Esa discreción ha alimentado el halo de leyenda que rodea al jugador. Su excompañero en Leeds, Eirik Bakke, lo considera uno de sus "héroes" y destaca que siempre estaba dispuesto a defender a sus compañeros cuando alguien los amenazaba.
Pero Batty era mucho más que un simple destructor. John Sheridan, quien fue su mentor en sus inicios en el Leeds, lo resume con precisión: "Parecía inofensivo cuando lo mirabas, pero era duro como una roca. Hacía el juego muy sencillo porque ejecutaba lo simple a la perfección."
Un futbolista de otra época que eligió desvanecerse en silencio, convirtiendo su propia desaparición en otra razón para no olvidarle.
Fuente original: BBC Sport Football