
La historia de Deniz Undav es una de esas que el fútbol reserva para los que no se rinden. Con su doblete frente a Costa de Marfil, el delantero alemán se convirtió en el primer jugador de su selección en marcar en sus dos primeros partidos de un Mundial desde que Miroslav Klose lo hiciera en 2002. Una compañía de lujo para alguien que, hace apenas unos años, ni siquiera soñaba con pisar una Copa del Mundo.
Todo comenzó con un portazo. Con 14 años, el Werder Bremen le comunicó que no contaban con él por ser demasiado pequeño. Un golpe duro que, sin embargo, no apagó su llama competitiva. A los 17, Undav firmó con el Havelse, equipo de la cuarta división alemana, por unos 120 libras semanales. Para sobrevivir, compaginaba los entrenamientos con jornadas de ocho horas manejando una máquina láser en una fábrica.
"Me levantaba alrededor de las 4 de la mañana, iba a la fábrica, luego entrenaba y llegaba a casa cerca de las 8 de la tarde... para repetirlo al día siguiente", confesó el propio Undav en una entrevista con el medio belga 7sur7. "Tenía que trabajar porque no podía vivir solo del fútbol."
El punto de inflexión llegó en 2020, cuando fichó por el Union Saint-Gilloise de la segunda división belga. Allí fue clave en el ascenso del equipo y firmó 25 goles en primera división, méritos suficientes para que el Brighton se fijara en él. Su paso por la Premier League fue discreto —apenas cinco goles en 22 partidos— y fue cedido al Stuttgart, club que terminó haciéndose con su ficha en 2024.
La temporada 2025-26 fue su consagración definitiva: 19 goles en la Bundesliga, solo por detrás de Harry Kane en la tabla de máximos anotadores. Suficiente para ganarse su plaza en la selección alemana y protagonizar uno de los relatos más inspiradores del Mundial.
Fuente original: BBC Sport Football