
La caída de Harry Kane en el área sembró la polémica en el partido de octavos de final entre Inglaterra y la República Democrática del Congo. El capitán de los Tres Leones perseguía un balón en profundidad, lo superó al portero Lionel Mpasi y acabó en el suelo tras un contacto con el guardameta. Kane protestó con vehemencia reclamando el penalti, pero el árbitro jordano Adham Makhadmeh señaló la simulación y, llamativamente, ni siquiera le mostró la tarjeta amarilla.
El VAR revisó la jugada y respaldó la decisión del colegiado sobre el terreno de juego, dejando a Inglaterra con la desventaja de un gol en el marcador al término de la primera parte, tras el tanto que anotó Brian Cipenga en el minuto siete.
Sin embargo, Kane silenció la polémica con autoridad: marcó dos goles en los últimos quince minutos para darle a su selección una victoria trabajada por 2-1, con la que se clasificó para los octavos de final, donde se medirá a México el lunes 7 de julio.
La jugada generó un debate encendido entre los expertos. Darren Cann, exárbitro asistente de la Premier League, lo explicó con claridad en la BBC: "Es muy difícil. De los cuatro que estamos aquí, dos creen que es penalti y dos creen que no lo es, por lo que no hay evidencia clara y obvia para que el VAR intervenga. En directo parece penalti, hay un pequeño toque en el tobillo de Kane por parte del portero. Desde el ángulo del árbitro, Kane junta los dos pies, tropieza y no parece tan clara la infracción. Ahí está la diferencia. Para mí, era penalti". Cann añadió que, de haber señalado la pena máxima, el VAR tampoco habría anulado la decisión.
Fuente original: BBC Sport Football