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Del 4-4-2 al falso nueve: las tendencias tácticas que marcan el Mundial

El fútbol moderno se caracteriza por una evolución táctica constante y cada vez más sofisticada, por lo que resulta llamativo observar cómo el clásico 4-4-2 ha recuperado protagonismo en este Mundial.

Este sistema fue el sello distintivo del fútbol inglés de principios de los 2000, una era marcada por espacios más amplios entre líneas, menos bloques defensivos bajos y presiones organizadas menos frecuentes. Ese escenario permitía a los atacantes disponer de más tiempo y más metros para expresar su juego. Ahora, quizás condicionadas por el calor extremo y la reducida disponibilidad de trabajo en equipo que tienen las selecciones, varias escuadras han regresado a ese esquema, lo que en parte explica por qué los partidos se perciben tan abiertos.

Equipos como Ecuador, Costa de Marfil, Marruecos, Brasil, Haití, Escocia y Japón han apostado por ese dibujo como estructura defensiva. La idea no es replegarse en campo propio ni presionar en bloque alto de forma continua, sino instalarse en un bloque medio y elegir momentos puntuales para salir a robar el balón.

Ceder el control total del partido tiene sus riesgos: frente a las grandes potencias, concederles largos periodos de posesión cerca de tu área es prácticamente entregarles el partido que ellas desean jugar. Sin embargo, la presión intensa durante todo el encuentro también pierde efectividad bajo el agotador calor y la humedad, aunque en dosis precisas ha resultado muy rentable para selecciones como México, Marruecos y Alemania, que han aprovechado recuperaciones rápidas del balón para transformarlas en goles.

Así pues, el 4-4-2 en bloque medio ofrece equilibrio y cobertura en amplitud, pero deja espacios entre líneas que los rivales más creativos han sabido explotar con inteligencia, dando pie a otra de las grandes tendencias tácticas de este torneo.

Fuente original: BBC Sport Football