
El asistente de videoarbitraje Shaun Evans ha salido a defenderse públicamente tras protagonizar una controversia durante el partido del Mundial en el que Alemania goleó 7-1 a Curazao el pasado domingo. El árbitro australiano fue captado por las cámaras de la FIFA realizando con los dedos de su mano derecha una señal similar a una "OK" invertida, un gesto que tiene dos interpretaciones muy diferentes: una completamente inocente y otra vinculada a simbolismos de supremacía blanca.
La FIFA, organismo que gobierna el fútbol mundial, abrió de inmediato una investigación sobre el incidente, que se disparó en las redes sociales generando una oleada de especulaciones. Tras examinar el caso, el ente concluyó que no encontró "ninguna evidencia de incumplimiento del Código Disciplinario de la FIFA", por lo que Evans quedó exonerado de cualquier responsabilidad.
El propio árbitro emitió un comunicado a través de la FIFA para despejar cualquier duda sobre sus intenciones. "La cobertura mediática de este incidente no refleja en absoluto quién soy", afirmó Evans, quien aseguró que el gesto fue "un tic involuntario e inconsciente" del que ni siquiera era consciente en el momento.
"Por supuesto, entiendo cómo ha sido interpretado el gesto y lo lamento profundamente. Sin embargo, quiero ser muy claro y afirmar categóricamente que no realicé de manera consciente ni deliberada el símbolo manual que se ha sugerido", añadió el árbitro, negando haber querido "comunicar ningún mensaje, afiliación, juego o creencia de ningún tipo".
El incidente se produjo cuando las cámaras del organismo internacional enfocaron al equipo de videoarbitraje ubicado en el centro de operaciones de Dallas, justo antes del encuentro entre Alemania y Curazao, partido que terminó con una abultada victoria germana por siete goles a uno.
Fuente original: BBC Sport Football