
La FIFA salió al paso de la polémica surgida tras el gol de Inglaterra ante Noruega en el minuto 45+2, asegurando que no existe "ninguna evidencia" de que el balón haya tocado el cable de la cámara aérea antes de entrar en la portería noruega.
A través de su cuenta en X, la organización explicó que el sensor integrado en el balón conectado no registró ningún pico en el "latido del balón" mientras estaba en el aire, descartando así cualquier contacto con el cable que pudiera haber alterado su trayectoria.
Sin embargo, el seleccionador noruego Ståle Solbakken no terminó de quedarse convencido: "No puedo decir nada al respecto porque si el chip no registró ningún sonido, ¿qué puedo argumentar? Pero el balón cayó en picado como si viniera del cielo, y eso lo vieron todos, incluida la portera e incluso el jugador que iba a recibirlo. Creo que fue bastante evidente que algo pasó. Fue algo muy extraño".
Esta tecnología, similar al Snickometer utilizado habitualmente en el críquet, ya había generado controversia en este torneo durante la victoria de Portugal sobre Croacia por 2-1 en los dieciseisavos de final. En aquel partido, el tanto de Josko Gvardiol fue anulado después de que el sistema detectara un sutil toque de Igor Matanovic en posición de fuera de juego durante la jugada previa.
El técnico inglés Thomas Tuchel se remitió precisamente a ese precedente para zanjar el debate: "Hay un chip en el balón que puede detectar incluso el roce de un cabello, como ya supimos en el partido entre Croacia y Portugal. Así que debería poder determinar si hubo contacto o no. Yo personalmente no vi la jugada".
Eso sí, Tuchel reconoció que su equipo ha tenido fortuna en los momentos clave del torneo: "No digo que hayamos ganado por suerte, pero sí hemos tenido suerte en los instantes decisivos".
Fuente original: BBC Sport Football