
El partido ante Haití dejó mucho que desear en términos de control del balón para Escocia, que apenas logró el 46% de posesión frente al equipo más débil del grupo. Con Morocco y Brasil por delante, gestionar mejor la pelota en condiciones de calor extremo y alta humedad se convierte en una necesidad urgente para las escocesas.
Graeme Souness, quien capitaneó a Escocia ante Brasil bajo el sofocante calor de Sevilla en el Mundial de 1982, lo tiene claro. "El problema cuando juegas con calor es que si sigues perdiendo el balón, tarde o temprano alguien te va a castigar", declaró a la BBC. "En la segunda mitad contra Haití, cuando defendíamos la ventaja, deberíamos haber sido mucho más cuidadosos con el balón. Los buenos jugadores no lo regalan."
El exdelantero escocés Stuart McCall apunta a posibles cambios tácticos del seleccionador Steve Clarke para afrontar el desafío físico. "Me imagino que prescindirán de Lawrence Shankland para añadir un centrocampista más, ya sea Ryan Christie o Kenny McLean, que acompañe a Lewis Ferguson y permita a Scott McTominay actuar como mediapunta con más libertad hacia adelante", explicó McCall a BBC Scotland.
Las pausas de hidratación programadas a los 22 minutos de cada parte también han sido objeto de debate en este torneo. Escocia buscará aprovecharlas al máximo para recuperarse y reorganizarse sobre el terreno de juego.
En el último Mundial de Clubes celebrado en Estados Unidos, algunos equipos como el Bayern Múnich optaron por mantener a sus suplentes en el vestuario climatizado durante la primera mitad, evitando así que se sobrecalentaran en el banquillo antes de entrar al campo.
Sea cual sea la fórmula elegida, las condiciones meteorológicas marcarán tanto la preparación como el desarrollo del partido.
Fuente original: BBC Sport Football