
La polémica en torno a Jeremy Doku por ausentarse de un compromiso deportivo para presenciar el nacimiento de su hijo ha reabierto un debate que lleva décadas presente en el fútbol: ¿dónde están los límites entre las obligaciones profesionales y las personales?
La FIFA establece en su reglamento que las futbolistas profesionales deben disfrutar de al menos 14 semanas de baja por maternidad, ocho de ellas obligatoriamente tras el parto. Sin embargo, la normativa guarda silencio respecto a la paternidad en el fútbol masculino, dejando a los jugadores en una zona gris donde cada club y cada entrenador aplica sus propios criterios.
Los testimonios que han surgido en los últimos días demuestran que esta situación afecta a todos los niveles. Un club llegó a tener un coche preparado en las inmediaciones del estadio por si un jugador necesitaba salir corriendo al hospital. Otro técnico europeo, hoy en el Championship inglés, optó por quedarse en casa con su esposa durante el parto de su segunda hija y dirigir el partido a distancia, a través del pinganillo, mientras su equipo ganaba 2-1 en el descanso. El tercer gol llegó desde el punto de penalti, justo cuando él llamaba al hospital. Su hija nació dos horas después de que terminara el encuentro.
Doku está lejos de ser un caso aislado. En 2018, Fabian Delph abandonó el Mundial de Rusia con la selección inglesa para regresar al Reino Unido y acompañar a su pareja en el nacimiento de su hija. Ese mismo año, David Silva se perdió dos partidos con el Manchester City tras el nacimiento prematuro de su hijo. Y en 2021, durante la pandemia, David de Gea recibió un permiso especial del Manchester United cuando su pareja Edurne dio a luz a su hija.
Otros no han tenido esa suerte. El defensor noruego Leo Ostigard presenció el nacimiento de su hijo por FaceTime este mismo fin de semana desde el Mundial. Rubén Neves vivió algo similar en enero de 2021, viendo nacer a su tercer hijo desde el autobús del Wolverhampton tras una derrota por 1-0 ante el Crystal Palace, incapaz de viajar a Portugal por las restricciones sanitarias impuestas por el COVID-19.
El debate sigue abierto, y cada vez más voces reclaman una regulación clara que proteja a los futbolistas en estos momentos únicos e irrepetibles.
Fuente original: BBC Sport Football