
Cuando David Sullivan y su socio David Gold adquirieron el West Ham United en enero de 2010, el propio Sullivan admitió que el club estaba en un "grave desorden". Hoy, muchos aficionados se preguntan si algo ha cambiado realmente.
La situación se ha complicado aún más tras confirmarse que el Regulador Independiente de Fútbol (IFR) está "en contacto" con el West Ham y ha solicitado "información urgente" a Sullivan relacionada con su "idoneidad" como propietario bajo los criterios establecidos para dueños, directivos y altos ejecutivos.
El pasado 7 de junio, Sullivan dimitió como co-presidente del club alegando que quería centrarse en combatir lo que describió como "acusaciones falsas e incorrectas de su vida personal", calificando la investigación de "fundamentalmente injusta". Las denuncias, destapadas por el programa BBC Panorama y el diario The Times, incluían testimonios de siete mujeres que acusaban al multimillonario de abusar de su poder para obtener favores sexuales, en algunos casos cuando ellas eran todavía adolescentes. Sullivan niega categóricamente todas las acusaciones.
Aunque los señalamientos no están directamente vinculados al West Ham, generan una enorme preocupación institucional. El club emitió un comunicado destacando sus rigurosos protocolos de salvaguarda, aunque aclaró que no puede comentar casos individuales según la práctica habitual del sector. Cabe recordar que West Ham fue el primer club de la Premier League en recibir la acreditación de la organización White Ribbon UK por su compromiso contra la violencia masculina hacia la mujer.
A pesar de su renuncia como co-presidente, Sullivan sigue siendo el mayor accionista del club con un 38,8% de las acciones. Según ha podido saber BBC Sport, sus hijos Jack y David Jr no asumirán roles activos en la gestión del equipo. Los otros accionistas relevantes son el empresario checo Daniel Kretinsky, con el 27%, y Vanessa Gold, hija del fallecido David Gold, con el 25,1%.
El club prometió informar sobre la futura estructura del consejo directivo "en su momento". Sin embargo, las acusaciones contra Sullivan son solo uno de los múltiples frentes que deberá gestionar el West Ham en los próximos meses.
Fuente original: BBC Sport Football