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El Loco Bielsa: de los quioscos de Rosario a revolucionar el fútbol mundial

Marcelo Bielsa nació en Rosario, la misma ciudad que Lionel Messi, en el seno de una familia con una marcada vocación intelectual. Su hermano se dedicó a la política y su hermana se convirtió en una reconocida arquitecta. Ese espíritu analítico también impregnó al pequeño Marcelo, aunque su pasión fue desde siempre el fútbol.

Desde niño, enviaba a su madre cada día al quiosco local para comprarle revistas y periódicos deportivos. Se pasaba horas devorando información sobre tácticas, sistemas de juego y metodologías de entrenadores de todo el mundo. Una obsesión que marcaría su futuro.

Como futbolista, Bielsa fue un defensor con más cabeza que piernas. Formado en la cantera de Newell's Old Boys, su falta de velocidad le impidió llegar a lo más alto. Pasó por las categorías inferiores del fútbol argentino con más pena que gloria, hasta que a los 25 años tomó la decisión de colgar las botas para dedicarse por completo a la dirección técnica.

Sus primeros pasos como entrenador los dio en el equipo de la Universidad de Buenos Aires, y dos años después regresó a Newell's para hacerse cargo del equipo de reservas. La frustración que había sentido como jugador limitado le sirvió como motor para desarrollar una filosofía de trabajo basada en exprimir al máximo las capacidades de cada futbolista mediante la repetición y la intensidad en los entrenamientos.

En 1990 asumió el primer equipo de Newell's y los resultados llegaron de inmediato: campeón del fútbol argentino. Tras una experiencia en México, volvió al país en 1997 para dirigir a Vélez Sarsfield, donde apostó por dos centrales adolescentes y se llevó nuevamente el título liguero, ganándose definitivamente el apodo de "El Loco".

Después de un brevísimo paso por el Espanyol, en 1998 recibió la llamada de la selección argentina. Un nuevo capítulo comenzaba para uno de los entrenadores más influyentes de la historia del fútbol.

Fuente original: BBC Sport Football