
El debate sobre el control del juego en las jugadas a balón parado vuelve a estar sobre la mesa, especialmente después de lo visto en el Mundial de Qatar. La pregunta es inevitable: ¿ha generado el torneo internacional expectativas poco realistas sobre lo que los árbitros pueden controlar en los corners?
En febrero, tras un tenso partido contra el Manchester United, el técnico del Everton, David Moyes, señaló que los colegiados "realmente no quieren intervenir en nada de eso". Una afirmación que, en todo caso, apunta a una responsabilidad compartida entre árbitros, entrenadores y jugadores.
La Premier League ha prometido una "mayor atención a las acciones de agarre evidentes", pero según fuentes consultadas por BBC Sport, los árbitros ingleses no adoptarán un enfoque tan severo como el aplicado durante el Mundial. Los goles de Alemania y España, que hubieran sido anulados en el torneo, seguirían siendo válidos en el fútbol inglés.
El exdefensor del Chelsea, César Azpilicueta, resumió bien el dilema: "En Inglaterra hay más contacto, estás acostumbrado a ello. Existe un punto intermedio donde todos pueden sentirse más satisfechos."
El presidente de los árbitros de la FIFA, Pierluigi Collina, defiende que la única forma de obtener resultados es siendo estricto desde el principio. Sin embargo, durante el Mundial apenas se señaló un penalti por agarrón en córner, en el partido entre Croacia y Portugal, pitado por el árbitro de la Premier League, Jarred Gillett. Surge entonces la duda: ¿están realmente los entrenadores internacionales moderando sus tácticas, o simplemente no prestan tanta atención a los córners como los clubes?
El modelo de Collina puede funcionar en un torneo de 104 partidos donde la mayoría de los equipos juegan apenas cuatro encuentros. Pero aplicarlo durante una temporada doméstica completa es un reto completamente diferente.
Los entrenadores siempre buscarán sacar ventaja táctica en cada jugada. Y los árbitros de la Premier League tendrán que encontrar el equilibrio entre hacer cumplir las reglas y respetar la naturaleza física del fútbol inglés. No será tarea fácil.
Fuente original: BBC Sport Football