
En un país donde el fútbol es mucho más que un deporte, el amor del príncipe Guillermo por este juego le ha servido como puente natural con millones de ciudadanos británicos. Y su elección de apoyar al Aston Villa desde su adolescencia no ha hecho más que reforzar ese vínculo popular.
"Evitar equipos como el Manchester United, el Liverpool, el Arsenal o el Chelsea, grandes marcas globales, le hizo más cercano a la gente común", explicó Gregg Evans, periodista de The Athletic y coautor del libro Waking the Giant, Inside the Rebirth of Aston Villa.
El futuro rey no eligió un club de moda ni de los más exitosos, sino uno que durante décadas ha combinado sufrimientos y alegrías en partes iguales. Esa decisión, aparentemente espontánea, resultó ser uno de los gestos más eficaces para humanizar a la realeza británica en tiempos en que la institución enfrenta un escrutinio público cada vez mayor.
Mat Kendrick, del podcast Claret and Blue, reconoció con humor que nadie cree que Guillermo eligiera al Villa con un cálculo político: "No creo que un chico de 13 o 14 años pensara: 'Ya sé, apoyaré al Aston Villa para demostrar que soy un hombre del pueblo cuando sea Rey'. Lo interesante será ver si cuando asuma el trono puede seguir mostrando sus colores con la misma libertad que ahora."
Kendrick añadió entre risas que, de ser así, los aficionados del Villa tendrían el mayor motivo de orgullo en la historia del club: presumir de que el Rey de Inglaterra es uno de los suyos.
Y si de sueños se trata, el mayor para Guillermo sería ver a Inglaterra levantar la Copa del Mundo por primera vez en más de 60 años, nada menos que en su condición de futuro monarca y patrón de la Federación Inglesa de Fútbol.
Fuente original: BBC Sport Football