
El exdefensa de Costa de Marfil Emmanuel Eboué advirtió a la BBC antes del torneo que las selecciones africanas tenían una tendencia a encajar goles en los tramos finales de los partidos por falta de concentración. Sus palabras resultaron ser proféticas.
La República Democrática del Congo y la propia Costa de Marfil recibieron goles decisivos en el minuto 86 de sus respectivos duelos en dieciseisavos de final, mientras que Canadá le marcó a Sudáfrica en el segundo minuto del tiempo añadido para dejarla fuera de la competición en esa misma ronda.
Senegal, ante Bélgica en los últimos 32, y Egipto, frente a Argentina en octavos de final, dilapidaron ventajas de 2-0 en los minutos finales para terminar empatando 2-2 en cuestión de tres y cinco minutos respectivamente. Los Leones de Teranga cayeron finalmente en el penalti del minuto 125, mientras que los Faraones fueron eliminados por un cabezazo de Enzo Fernández en el 92.
Argelia y Costa de Marfil también encajaron goles en tiempo de descuento cuando estaban a punto de lograr resultados históricos en la fase de grupos. Todo ello plantea una pregunta inevitable: ¿tienen los equipos africanos un problema a la hora de gestionar la ventaja?
La doctora Nikita Rowley, psicóloga y directora de psicología del deporte en la Universidad de Coventry, ofrece una perspectiva más matizada. "No lo definiría como una tendencia, creo que es simplemente mala suerte", declaró a BBC Sport Africa. "Todos los equipos son más vulnerables a los errores en los minutos finales. Para entonces, los jugadores sufren fatiga tanto física como cognitiva, lo que afecta a la atención, la toma de decisiones y la comunicación".
Rowley añadió que cuanto más cerca se está de lograr algo histórico, mayor es la presión psicológica, lo que inevitablemente incrementa la posibilidad de cometer errores decisivos.
Fuente original: BBC Sport Football