
En medio del debate sobre el futuro económico del fútbol mundial, FIFA ha salido al paso de las críticas y reafirmado su compromiso con el desarrollo del deporte a nivel global, destacando que ningún activo del fútbol está siendo puesto a la venta.
La discusión pone de manifiesto una brecha evidente entre las federaciones más poderosas, como las pertenecientes a UEFA, y aquellas naciones que dependen directamente de los fondos de FIFA para construir infraestructuras básicas. Mark Palios, exdirector ejecutivo de la Federación Inglesa de Fútbol, trazó un paralelismo revelador con el intento fallido de crear la Superliga Europea: "En un extremo tienes a quienes generan el dinero, pero en el otro sigues necesitando competencia", señaló en declaraciones a la BBC.
Desde África, Rogers Byamukama, representante de la Federación de Fútbol de Uganda, defendió con firmeza cualquier iniciativa que amplíe los recursos disponibles. "El fútbol es una empresa muy costosa, especialmente en el continente africano, donde los recursos no son fáciles de conseguir", explicó en el programa Newsday de BBC World Service. Byamukama subrayó que los fondos de FIFA han financiado numerosos proyectos de infraestructura en Uganda, programas de base y escuelas de fútbol, recursos vitales que las federaciones europeas no necesitan en la misma medida.
Los números respaldan la magnitud del programa: en los dos primeros ciclos del plan FIFA Forward, hasta 2022, se pusieron a disposición de las 211 asociaciones miembro un total de 2.800 millones de dólares. Con FIFA Forward 3.0, que abarca el período 2023-2026, la financiación ha aumentado un 30%, añadiendo 5 millones de dólares adicionales para cada asociación y 60 millones más para cada confederación.
Con Gianni Infantino reelegido sin oposición en 2019 y 2023, todo apunta a que el dirigente suizo renovará su mandato en 2027 con el respaldo mayoritario de las federaciones que más dependen del apoyo económico de FIFA.
Fuente original: BBC Sport Football