
El nombre de Gianni Infantino volvió a ocupar los titulares durante el último Mundial celebrado en Estados Unidos, México y Canadá, una edición que generó controversia incluso antes de que comenzara la competición.
Antes del pitido inicial, varios aficionados, miembros de cuerpos técnicos y árbitros encontraron serias dificultades para obtener visados estadounidenses, con algunos casos directamente denegados. En mayo, la concentración de Irán fue trasladada a México después de que Washington dejara claro que no deseaba recibir a la selección iraní por las tensiones políticas entre ambos países. A esta situación se sumó el episodio del árbitro somalí Omar Artan, uno de los 52 oficiales designados para el torneo, al que se le negó la entrada cuando aterrizó en el aeropuerto internacional de Miami. La FIFA optó por no intervenir, alegando que no forma parte del proceso migratorio del país anfitrión.
Ya en lo estrictamente futbolístico, la relación entre Infantino y Donald Trump acaparó la atención cuando el presidente estadounidense presionó a la FIFA para que levantara la sanción de un partido al delantero norteamericano Folarin Balogun, expulsado en los octavos de final ante Bosnia-Herzegovina. La federación cedió ante una injerencia política sin precedentes que desató una ola de críticas.
Las polémicas post-mundialistas continuaron cuando la FIFA abrió expediente disciplinario contra Argentina por su comportamiento tras la derrota en la final ante España. Además, Infantino ofreció 40 millones de dólares a cada una de las 211 asociaciones miembro si respaldaban su controvertido plan de vender participaciones en las principales competiciones de la organización, incluido el Mundial. La propuesta ha llevado a las naciones de la UEFA a amenazar con boicotear futuros torneos FIFA.
Pese a todo, Infantino no tiene rival político real. A sus 55 años, reelegido sin oposición en 2019 y 2023, afronta un nuevo proceso electoral en 2027. Su gestión ha aumentado significativamente los ingresos de las federaciones más modestas de África y Asia, regiones que aglutinan casi la mitad de los votos y que se mantienen firmemente a su lado.
Fuente original: BBC Sport Football