
El mundo del fútbol inglés vive un verano cargado de polémica tras conocerse que Oliver Glasner se convertirá en el nuevo entrenador del Nottingham Forest. La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre la afición del Crystal Palace, que no solo ve marchar al técnico más exitoso de su historia, sino que lo ve aterrizar en un club con el que mantienen una tensa relación institucional.
La animadversión entre ambas entidades no tiene nada que ver con jugadores como Morgan Gibbs-White o Chris Wood. El conflicto hunde sus raíces en los vínculos del propietario del Forest, Evangelos Marinakis, con el exinversor del Palace John Textor, y en el dramático episodio de la UEFA que forzó al Palace a competir en la Conference League la temporada pasada, aunque el club acabó alzando el trofeo en mayo.
Para el Forest, el fichaje de Glasner supone cerrar una etapa turbulenta. Su antecesor, Vitor Pereira, llegó en febrero con un contrato hasta el próximo verano que incluía una cláusula de rescisión, y su salida —entre rumores de destino en Arabia Saudí— dejó el banquillo vacante pese a haber llevado al equipo a la seguridad en la Premier League y a las semifinales de la Europa League con notable solvencia.
Glasner llega avalado por un historial sobresaliente: la Europa League con el Eintracht Frankfurt, la FA Cup con el Crystal Palace y la reciente Conference League conforman un palmarés envidiable. Sin embargo, su fama de generar fricciones con las cúpulas directivas genera incertidumbre ante un propietario tan exigente como Marinakis.
El verano del Forest promete más titulares: la inminente venta de Elliot Anderson al Manchester City por 116 millones de libras anticipa un mercado de fichajes agitado. Como de costumbre, el club inglés garantiza espectáculo dentro y fuera del terreno de juego.
Fuente original: BBC Sport Football