
Inglaterra pasó a los octavos de final, pero no sin antes provocar más de un susto entre su afición. Los de los Tres Leones sufrieron una noche complicada ante la República Democrática del Congo, y solo la magia de Harry Kane evitó una debacle mayúscula.
Jordan Pickford protagonizó uno de los momentos más bochornosos del torneo al encajar un gol por el primer palo tras el disparo de Brian Cipenga. El portero recibió un 5 por su pesadilla inicial. La defensa tampoco salió mejor parada: Djed Spence fue sorprendido en una mala posición en el gol rival, mientras que Ezri Konsa y Marc Guehi mostraron una fragilidad que ha sido una constante durante toda la competición. El joven lateral izquierdo Nico O'Reilly, de apenas 21 años, sigue cargando con una responsabilidad enorme para su poca experiencia internacional.
En el centro del campo, Elliot Anderson se vio desbordado por los espacios que dejaba una línea media muy abierta, aunque mejoró en la segunda mitad. Declan Rice intentó tomar las riendas tras el gol en contra, siendo el principal generador de peligro desde los saques de esquina, aunque también dejó demasiado expuesta la defensa. Jude Bellingham trató de insuflar energía al equipo, pero fue amonestado y vio dos cabezazos suyos detenidos por el sobresaliente Lionel Mpasi.
Por las bandas, Noni Madueke mostró desborde pero poca definición, mientras que Marcus Rashford ofreció destellos de calidad sin ser determinante. Sin embargo, cuando todo parecía perdido, apareció Kane. El capitán inglés primero igualó el marcador de cabeza y luego anotó el gol de la clasificación con una definición contundente. Una actuación que le valió un merecidísimo 9. Sin su figura, esta Inglaterra no habría pasado de la fase de grupos.
Fuente original: BBC Sport Football