
La selección inglesa se llevó el partido por el tercer puesto ante Francia en un encuentro que quedará en la memoria por su espectacularidad. Un total de diez goles convirtieron el choque en una auténtica montaña rusa de emociones, con Inglaterra llevándose finalmente la victoria y el bronce del torneo.
El partido fue un festival ofensivo donde ninguno de los dos combinados nacionales renunció al ataque en ningún momento. Los ingleses demostraron un gran carácter para superar a uno de los rivales más exigentes del fútbol europeo, sellando así un tercer puesto que supone un resultado histórico y significativo para la escuadra de los Tres Leones.
Francia, por su parte, no se rindió en ningún momento y ofreció una resistencia feroz, haciendo que el marcador siguiera moviéndose de un lado a otro a lo largo del encuentro. Sin embargo, no fue suficiente para frenar a una Inglaterra que brilló con luz propia en la recta final del campeonato.
Con este resultado, Inglaterra se cuelga la medalla de bronce y cierra una participación en el torneo con una nota muy positiva, pese a no haber podido llegar a la gran final. Francia, en cambio, deberá conformarse con el cuarto puesto y reflexionar sobre lo que pudo haber sido en un torneo que se les escapó de las manos en las fases decisivas.
Un partido de diez goles entre dos de las selecciones más importantes del mundo es, sin duda, el regalo perfecto para los aficionados al fútbol que disfrutaron de un espectáculo memorable hasta el pitido final.
Fuente original: BBC Sport Football