
Inglaterra vivió su mejor Copa del Mundo desde 1966, pero el sabor agridulce persiste. El reto ahora es encontrar la gestión y la mentalidad adecuadas para alcanzar una cima que el fútbol inglés no ha pisado en casi seis décadas.
Thomas Tuchel construyó un equipo con ADN de la Premier League: físico, intenso y edificado sobre los pilares de sus dos jugadores de clase mundial, Jude Bellingham y Harry Kane. Sin embargo, el problema más urgente es la falta de un modelo de juego claro que permita a Inglaterra dar el salto de calidad antes de la Eurocopa 2028, donde volverán a cruzarse en su camino rivales de la talla de Francia y España.
El técnico alemán tiene trabajo por delante. Necesita hacer a los Tres Leones más peligrosos, más sólidos y menos predecibles. La buena noticia es que podrá contar con una nueva hornada de talentos extraordinarios: el delantero del Liverpool Rio Ngumoah, de apenas 17 años, y Max Dowman, el joven de 16 años del Arsenal que apunta a las estrellas.
Hubo destellos esperanzadores. En el partido ante Francia del sábado, Tuchel pareció soltar el freno de mano y su equipo respondió con una exhibición ofensiva de seis goles que demostró la capacidad de deslumbrar que tiene esta selección cuando se le da libertad, aunque el contexto del encuentro restaba presión al resultado.
Aun así, las dudas no desaparecen tras otro torneo que termina sin título. Las preguntas siguen en el aire: ¿cómo resuelve Inglaterra este rompecabezas? La presión recae sobre los hombros de Tuchel, que deberá encontrar las respuestas antes de que llegue la próxima gran cita continental.
Fuente original: BBC Sport Football