
La historia de Jordan Bos tiene un inconfundible sabor neerlandés. Su padre, Jacco, creció siendo hincha del Feyenoord antes de emigrar a Australia tras un viaje de mochilero en 1997, donde conoció a Sandra, la madre de Jordan. Una fotografía de infancia en la que el jugador luce la icónica camiseta rojiblanca del Feyenoord se ha vuelto viral entre la afición del club. Décadas después, Bos está cumpliendo el sueño que su padre alguna vez imaginó, brillando con el equipo que veía desde el otro lado del mundo.
Su próximo reto llega el viernes ante Estados Unidos en el Grupo D del Mundial, un duelo que podría enfrentarle cara a cara con un conocido. Sergino Dest, defensa del PSV Eindhoven y otro jugador con raíces neerlandesas, conoce perfectamente las capacidades de Bos en espacios abiertos. Aunque Dest suele actuar como carrilero adelantado con la selección estadounidense, podría verse directamente ante el extremo australiano en la banda izquierda.
Una actuación destacada frente a los co-anfitriones del torneo dispararía aún más el valor de Bos en el mercado, con varios clubes de la Premier League siguiendo su evolución con atención.
Sin embargo, el propio jugador ha dejado claro en repetidas ocasiones que no tiene prisa por abandonar Rotterdam. Además, su hermano menor Kasey acaba de incorporarse al Excelsior cedido por el Mainz, lo que permitirá que los dos hermanos vivan y compitan a pocos kilómetros de distancia la próxima temporada.
De momento, Bos está exactamente donde quiere estar. Pero el jugador más veloz de este Mundial está demostrando con creces que tiene madera para dejar huella en el escenario más grande del fútbol mundial.
Fuente original: BBC Sport Football