
La reacción del conjunto inglés fue una mezcla de euforia y alivio profundo. Una actuación colectiva muy pobre se transformó en una victoria dramática gracias a su extraordinario capitán, Harry Kane, que una vez más salvó a los suyos cuando más se le necesitaba.
El triunfo garantizó el pase a los octavos de final, y el suspiro de alivio también alcanzó al técnico Thomas Tuchel, quien difícilmente habría podido sobrevivir a la humillación de una derrota, independientemente de la extensión de su contrato. La Federación Inglesa de Fútbol depositó toda su confianza en el técnico alemán con un único objetivo: ganar este Mundial.
Y Kane respondió de manera magistral. El delantero del Bayern Múnich acumula ya cinco goles en el torneo y se ha lanzado de lleno a la carrera por la Bota de Oro, protagonizando un duelo de titanes junto a Kylian Mbappé, Erling Haaland y Lionel Messi. "Son todos tiburones. Huelen la sangre", declaró Tuchel, que no escondió su admiración: "Harry es buenísimo. Es nuestro capitán, nuestro líder. Decide partidos con remates increíbles, y aquí lo hizo dos veces. El segundo gol fue simplemente brillante".
Con esta actuación, Kane superó a Pelé y se sitúa sexto en la lista histórica de goleadores en Copas del Mundo con 13 tantos. Además, igualó al legendario húngaro Ferenc Puskás en el noveno puesto del ranking de máximos anotadores internacionales de todos los tiempos, con 84 goles con la selección inglesa.
Se convirtió también en el primer jugador inglés en marcar dos goles en un mismo partido de la fase eliminatoria de un Mundial desde que Gary Lineker lo lograra ante Camerún en 1990. Solo Lineker, con seis, ha marcado más goles que Kane en rondas eliminatorias para Inglaterra.
La cifra más asombrosa de la temporada: 72 goles en 62 partidos entre club y selección, con 61 para el Bayern Múnich y 11 para Inglaterra. Kane no es solo un delantero; es una leyenda en construcción.
Fuente original: BBC Sport Football