
Harry Kane tardó cuatro partidos y 269 minutos en lograr un solo disparo a puerta en el Mundial de Qatar 2022. Llegó al torneo visiblemente agotado y necesitaba un descanso incluso tras los primeros dos encuentros. Ahora, sin embargo, la historia es completamente diferente: el capitán inglés vive en una nube tras marcar dos goles en la contundente victoria por 4-2 ante Croacia.
Para un delantero, arrancar con gol en un gran torneo lo es todo. Yo mismo lo viví cuando Inglaterra venció a Túnez en el debut del Mundial de Francia 1998. Fue un alivio enorme, no solo por el triunfo del equipo, sino por marcar siendo el capitán y referente del ataque, con todos los focos apuntando hacia ti.
Kane habrá sentido exactamente lo mismo. Pasó toda la semana viendo actuar a estrellas como Kylian Mbappé, Erling Haaland y Lionel Messi, que no solo inauguraron su cuenta goleadora sino que lo hicieron con doblete. La necesidad de Kane por sumarse a esa fiesta era evidente, y lo consiguió en apenas 12 minutos antes de redondear la actuación con un segundo tanto. Un golpe de efecto monumental para él y para toda Inglaterra.
En Qatar, cuando Kane por fin disparó entre los tres palos en los octavos de final ante Senegal, marcó. Esta vez ha encontrado ese estado de confianza desde el primer minuto, y ya sabemos lo que es capaz de hacer cuando se siente así: en Rusia 2018 anotó cinco goles en los dos primeros partidos, se proclamó Bota de Oro y guió a Inglaterra hasta las semifinales.
Con el duelo más complicado del Grupo L superado, y con Ghana y Panamá esperando en el horizonte, los ojos de Kane deben de estar brillando de ambición.
Fuente original: BBC Sport Football