
Hay tradiciones que no se rompen sin importar la magnitud del momento. Para Kieran Morrison, cada partido termina igual: esperando la llamada de su padre. Y su estreno absoluto con la selección de Irlanda del Norte no fue la excepción.
Tras disputar los primeros 45 minutos del amistoso ante Guinea, con victoria final por 1-0, Morrison se quedó sobre el césped bajo el intenso sol de La Línea, con la imponente Roca de Gibraltar como telón de fondo, y atendió el teléfono como tantas otras veces.
"Me decía lo que podría haber hecho mejor y lo que hice bien", explicó un emocionado Morrison. "Lo hace después de cada partido. Es mi entrenador y lo ha sido desde que tenía cuatro años. Después de cada partido me llama hasta que contesto. Me alegra tener a alguien así en mi esquina, a veces para darme críticas y otras para ofrecerme elogios".
El joven centrocampista del Liverpool llegó a esta convocatoria con apenas dos apariciones con el primer equipo inglés, ambas en competiciones de copa bajo las órdenes del ya ex entrenador Arne Slot. Aun así, el seleccionador Michael O'Neill ya lo había citado para el play-off del Mundial ante Italia en marzo, aunque no llegó a tener minutos ni en Bérgamo ni en el posterior amistoso frente a Gales.
Su oportunidad llegó finalmente en España, y Morrison la aprovechó para escribir el primer capítulo de su historia internacional.
"Al inicio de la temporada no hubiera esperado escuchar algo así", reconoció el jugador al referirse a que ya puede llamarse internacional con Irlanda del Norte. "Estoy muy orgulloso y mi familia también lo está. Estoy eufórico".
Una debutó soñado, sellado como siempre, con la voz de su primer entrenador al otro lado del teléfono.
Fuente original: BBC Sport Football