
La Federación Inglesa de Fútbol (FA) analiza la posibilidad de recurrir la tarjeta roja que vio el defensor Jarell Quansah durante la victoria de Inglaterra ante México en el Mundial, un partido que los ingleses resolvieron por 3-2.
El jugador del Bayer Leverkusen fue expulsado en el minuto 54 por una entrada que el árbitro consideró falta grave, lo que podría acarrearle una sanción de dos partidos. Sin embargo, la FA no ha descartado impugnar la decisión.
El debate se ha avivado tras el polémico caso del delantero estadounidense Folarin Balogun, cuya expulsión frente a Bosnia-Herzegovina en los octavos de final fue suspendida de forma extraordinaria por la FIFA después de que el presidente Donald Trump solicitara personalmente una revisión del caso. El organismo rector del fútbol mundial recurrió al artículo 27 de su reglamento, una cláusula que jamás había sido aplicada en un Mundial y que otorga a la FIFA una amplia capacidad discrecional para actuar sin necesidad de cumplir criterios preestablecidos. Así, Balogun no se perdió el partido de octavos ante Bélgica, aunque la tarjeta roja como tal no fue anulada, sino que equivalió en la práctica a una amarilla o una expulsión temporal.
La decisión generó una avalancha de críticas, incluidas las del organismo rector del fútbol europeo, la selección belga y el propio seleccionador inglés Thomas Tuchel. Además, según informa The Athletic, Francia también estaría explorando una reclamación por la amarilla recibida por Michael Olise en la victoria ante Paraguay.
En el caso de Quansah, la entrada fue accidental pero con los tacos en alto, algo que el reglamento considera objeto de expulsión independientemente de la intención, ya que este criterio fue eliminado de las leyes del juego hace años. El precedente abierto por el caso Balogun podría abrir la puerta a una oleada de recursos que ponga a prueba la coherencia de la FIFA durante el torneo.
Fuente original: BBC Sport Football