
Cuatro supervivientes de las campañas mundialistas de 2014 y 2018 siguen presentes en la selección belga, aunque con roles muy distintos. Courtois, de 34 años, ha disputado cada minuto del torneo bajo los palos, mientras que De Bruyne, Lukaku y Witsel han tenido una participación mucho más limitada.
Witsel, con 37 años a sus espaldas y recién salido del Girona tras su descenso de La Liga, apenas estuvo un minuto en el campo durante la victoria ante Estados Unidos. Lukaku, de 33 años, ha marcado tres goles importantes pero acumulando menos del 50% de los minutos totales, aprovechando sus entradas como suplente para castigar defensas agotadas por la presión constante del joven delantero del Atalanta Charles de Ketelaere, de 25 años.
El caso de De Bruyne es llamativo: antes de caer lesionado ante Senegal, Bélgica había ganado solo uno de sus tres partidos. Sin el astro del City, los Diablos Rojos han sumado dos victorias y siete goles en apenas 130 minutos de juego, lo que genera un debate sobre su influencia real en el equipo.
El lateral Thomas Meunier, presente en 2018 aunque no en 2014, también ha visto reducirse su protagonismo a medida que avanza la competición.
Nada de esto significa que los veteranos no aporten. Courtois sigue siendo uno de los mejores porteros del planeta, los goles de Lukaku han resultado determinantes y De Bruyne ofreció actuaciones de altísimo nivel antes de su lesión. Sin embargo, su papel ha evolucionado: ya no son los responsables del rendimiento colectivo, sino los encargados de marcar la diferencia en los momentos decisivos.
Por ahora, la selección belga parece gestionar mejor que otros equipos la delicada transición generacional cuando sus grandes estrellas empiezan a ceder protagonismo.
Fuente original: BBC Sport Football