
La aprobación de las nuevas normas financieras en la Premier League encendió las alarmas en la UEFA desde el primer momento. Mientras el resto de las grandes ligas europeas operan bajo marcos regulatorios similares o alineados con la regla del 70% de la UEFA, la Premier League ha introducido su propio sistema de ratio de costes de plantilla, que entró en vigor el miércoles.
Según esta normativa, los clubes que no participen en competiciones europeas pueden destinar hasta el 85% de sus ingresos a los costes de plantilla, con posibilidad de llegar incluso al 115% bajo un esquema de sanciones mínimas. Para la UEFA, esto supone un riesgo real de inflación en el mercado de fichajes, ya que los clubes ingleses, beneficiados por contratos televisivos millonarios, dispondrían de mayor capacidad de gasto, obligando al resto de Europa a elevar sus inversiones para retener y fichar jugadores.
El impacto no afecta únicamente a los grandes. Clubes de mitad de tabla como Everton, Fulham o Leeds tendrían músculo financiero suficiente para competir con gigantes como el AC Milan, el Borussia Dortmund o la Juventus.
La UEFA también advierte de otro efecto perverso. Un club que clasifique para Europa en 2026-27 operando al 85% tendría que cumplir el límite del 70% de la UEFA para la temporada 2027-28, generando un círculo vicioso de sanciones rotativas. Solo los clubes con grandes ingresos comerciales, como Manchester United o el Tottenham, podrían moverse sin problemas entre ambos sistemas.
Newcastle es uno de los casos más preocupantes. El club ha incumplido tanto la regla de ganancias de fútbol de la UEFA como el límite del 70%, lo que limita seriamente su capacidad de competir con los grandes de la liga. Si deben operar al 70% de sus ingresos mientras otros clubes pueden gastar porcentajes mayores, el riesgo de quedarse atrás en la carrera por fichajes es evidente.
En los últimos dos años, la UEFA ha impuesto multas por valor de 158 millones de euros a clubes ingleses, con Aston Villa y Chelsea como principales sancionados. El panorama financiero del fútbol inglés apunta a un escrutinio europeo cada vez más intenso.
Fuente original: BBC Sport Football