
El fútbol ha visto desfilar a decenas de jugadores etiquetados como "el nuevo Messi", una carga que pocos han sabido soportar. Giovani dos Santos, Gerard Deulofeu, Ansu Fati, Munir El Haddadi y el más recordado de todos, Bojan Krkic, son algunos de los nombres que quedaron atrapados en esa trampa mediática. Lamine Yamal, en cambio, parece haber encontrado la fórmula para esquivarla.
Mientras los medios de comunicación debaten su futuro y su posible grandeza, el extremo del Barcelona prefiere hablar con sus actuaciones sobre el césped. Y lo hace con una madurez que sorprende para alguien que aún no ha cumplido los 18 años. El Balón de Oro ya aparece en todas las conversaciones a su alrededor, pero él lo zanja con una claridad desarmante.
"No pienso en el Balón de Oro. Quiero disfrutar y ganar con el Barça y con la selección", declaró el jugador. "La presión no existe, es una excusa. Si piensas en pasártelo bien y disfrutar, no hay presión."
Quienes le conocen desde pequeño no se sorprenden en absoluto. Inocente Díaz, su entrenador en la cantera del Barcelona, ya avisaba hace tiempo de lo que se venía. En 2025 fue aún más lejos en sus declaraciones al diario Sport: "Es incluso mejor que Messi. Posee una combinación única de atributos físicos que recuerdan tanto a Messi como a Cristiano Ronaldo. En seis años ganará el Balón de Oro."
Pero si hay un sueño que mueve a Lamine Yamal por encima de cualquier premio individual, ese es el Mundial. El joven talento ya ha adelantado en una sola palabra, pronunciada en inglés con una sonrisa, lo que cree que hará España en el próximo torneo. Detrás de ese gesto espontáneo hay una obsesión de toda una vida.
"Siempre me he imaginado jugando un Mundial, viendo a mi madre en las gradas. Espero poder ganarlo", confesó. Una frase que resume perfectamente a un jugador que no solo ha llegado para quedarse, sino para marcar una era.
Fuente original: BBC Sport Football