
Lo más sorprendente de aquella demoledora primera mitad de cuatro goles es que John McGinn ni siquiera participó en ella. El clásico 4-4-2 sacó lo mejor de Scott McTominay, aunque eso parezca casi imposible dado su ya extraordinario nivel habitual con el Napoli, donde su titularidad nunca estuvo en duda.
Lewis Ferguson, el centrocampista del Bologna al que el capitán Robertson describió como alguien que "se convirtió en hombre" durante la fase de clasificación, volvió a demostrar su madurez y capacidad para controlar el juego desde el centro del campo. Una actuación de clase indiscutible.
Sin embargo, los verdaderos protagonistas de la primera mitad fueron los extremos del Bournemouth Ben Gannon-Doak y Ryan Christie, quienes dominaron sus respectivas bandas con autoridad. Gannon-Doak, de tan solo 20 años, ya ilusionaba a la afición antes incluso de entrar en las convocatorias. Fue la gran promesa frustrada del Euro 2024, cuando una lesión le impidió viajar a Alemania. Desde entonces, no ha parado de recordar a todos lo que se perdieron con su ausencia, mostrando una energía inagotable.
"Ben hizo un partido muy bueno hoy", reconoció el seleccionador Clarke. "Sabemos lo que puede aportarnos." Y Clarke también sabe perfectamente lo que Christie ofrece, capaz de rendir en múltiples posiciones. Muy activo por la izquierda, con instinto para recortar hacia dentro y generar peligro, el veterano extremo hace muy difícil quedar fuera del once inicial.
Muchos pedían la titularidad de Findlay Curtis, autor de su primer gol internacional la semana pasada, pero resulta complicado argumentar que Christie no deba estar en el campo. Este es quizás el mayor dilema que enfrenta Clarke de cara al próximo partido, aunque qué privilegio es tener semejante problema de abundancia.
Fuente original: BBC Sport Football