
Sobre el papel, visitar a un West Ham luchando por evitar el descenso parecía el escollo más complicado en los tres últimos partidos de Arsenal. Era un duelo que los gunners necesitaban ganar para no dejar que el City se colara de nuevo en la pelea, pero les costó horrores romper el bloqueo de los hammers.
El partido seguía sin goles cuando el centrocampista del West Ham Matheus Fernandes recogió un balón suelto, combinó en una pared con Pablo y se encontró a seis metros de la portería con solo David Raya por batir. Fernandes intentó batir al guardameta por el palo corto, pero Raya sacó la pierna derecha para realizar una parada milagrosa a bocajarro y mantener el empate a cero en los minutos finales.
Esa intervención de Raya cobró aún más valor cuando Leandro Trossard adelantó al Arsenal en el minuto 83. Sin embargo, el partido no estaba ni mucho menos sentenciado. El West Ham se volcó en busca del empate y Gabriel realizó un bloqueo providencial para evitar el gol de Callum Wilson, aunque el delantero tendría otra oportunidad desde el saque de esquina posterior: el ariete conectó un potente disparo entre los cuerpos y anotó un igualador de infarto en el tiempo añadido.
O eso creyó él. El VAR intervino y, tras una larga revisión, anuló el tanto por falta sobre Raya: Pablo tenía el brazo sobre el pecho del portero y le sujetaba el brazo izquierdo. Otras posibles infracciones, incluidos penaltis reclamados por faltas de Trossard y Declan Rice, fueron analizadas y desestimadas. Así, mientras el West Ham —y probablemente el Manchester City— ardía de indignación, el Arsenal se aferró a una victoria que puede resultar decisiva en la lucha por el campeonato.
Fuente original: BBC Sport Football