
Este encuentro trasciende los límites del deporte. Francia y Marruecos comparten una historia larga y profundamente compleja, marcada por el colonialismo, la migración y la presencia de una de las mayores diásporas marroquíes de Europa. Muchas de las familias que viajarán a Boston para apoyar a los Leones del Atlas lo harán precisamente desde suelo francés.
Varios internacionales marroquíes tuvieron en su momento la posibilidad de defender los colores de Les Bleus, pero eligieron conscientemente representar a la tierra de sus padres y abuelos. Una decisión que convierte este duelo en un choque de identidades tanto como de futbolistas.
Para el analista Shteiwy, eso añade una dimensión especial al partido del jueves. "Hay jugadores que pasaron por las categorías inferiores de Francia", señala. "Saldrán al campo con una motivación extra, queriendo demostrar que podían haber vestido la camiseta francesa, pero que optaron por el país de su herencia".
El duelo entre Hakimi y Mbappé —compañeros en el club, amigos íntimos y, por una noche, rivales— se ha convertido en el símbolo deportivo de toda esa historia. Dos hombres unidos por el vestuario del PSG y separados por sus banderas.
La pregunta que flota en el ambiente no es únicamente si Marruecos puede vencer a Francia. La verdadera cuestión es si el equipo que sacudió al mundo en Qatar 2022 puede demostrar que aquella histórica semifinal no fue el techo, sino los cimientos de algo mayor.
En Qatar, Marruecos escribió historia al convertirse en la primera selección africana en llegar a las semifinales de un Mundial. En Boston, tienen la oportunidad de confirmar que aquello fue solo el comienzo de un proyecto destinado a ir aún más lejos.
Fuente original: BBC Sport Football