
Francia completó su último ensayo previo al Mundial con una goleada ante Irlanda del Norte que tuvo un protagonista inesperado: Michael Olise. El extremo del Bayern Múnich firmó su primer hat-trick con la selección francesa y eclipsó a las demás estrellas del combinado galo en lo que fue un verdadero recital ofensivo.
Y eso que la noche contó con nombres mayúsculos. Kylian Mbappé intentó igualar el récord histórico de goles de Olivier Giroud con Francia sin conseguirlo, mientras que Ousmane Dembélé y Désiré Doué, campeones de la Champions League con el PSG, pasaron más desapercibidos de lo esperado.
Los tres goles de Olise mostraron distintas facetas de su repertorio: el primero llegó con algo de fortuna al aprovechar un disparo desviado de Dembélé, el segundo fue un remate de gran potencia, y el tercero, una exquisita vaselina con efecto que desató la ovación del estadio.
El ex entrenador del jugador en los Juegos Olímpicos de París, Gaël Clichy, ya había anticipado en su columna para BBC Sport que Olise podía convertirse en la gran revelación del torneo. Sus palabras cobran ahora más peso que nunca.
Para el exdelantero francés Louis Saha, lo visto ante Irlanda del Norte era simplemente "lo que se espera de un jugador de su nivel", pero el reto que le plantea es enorme. "La consistencia es lo más difícil. Si quieres hablar del Balón de Oro, tienes que estar en esa conversación cada vez que juegas. Eso es lo que Messi y Ronaldo hicieron durante años", declaró Saha como analista de BBC Sport NI.
Olise, de 24 años y nacido en Inglaterra, pasó tres temporadas en el Crystal Palace antes de dar el salto al Bayern Múnich en 2024. Saha destacó precisamente la mentalidad demostrada durante ese período como clave de su crecimiento. Y con Mbappé y Dembélé también en el radar del Balón de Oro, la conclusión es asombrosa: Francia llega al Mundial con hasta tres posibles candidatos al premio más prestigioso del fútbol mundial.
Fuente original: BBC Sport Football